El profundo bosque se dibuja aterrador, elevandose magnífico y oscuro frente a mí.
Trato de calmarme, él podrá escuchar mi respiración entrecortada y ése será mi fin.
Sé que debo correr. Fuerte, muy fuerte...
Él viene detrás. Tarde o temprano me encontrará y dará muerte.
El crugido de una rama seca me pone en alerta y sin detenerme a comprobar quién es, tan sólo me lanzo a la carrera.
La tierra se mueve bajo mis pies mientras voy saltando obstáculos. La raíz de un árbol, una roca, un desnivel en el suelo, todo juega en mi contra.
Hasta que la montaña se ofrece de muralla para impedirme seguir y ya no tengo tiempo para cambiar de rumbo. Entonces no me queda más opción que enfrentármele.
Pocos segundos son los que debo esperar. Él se mueve como si de un depredador se tratase.
Cuando los rayos de luna penetran entre los árboles e iluminan su rostro, compruebo que mi asesino es gloriosamente un ángel de rubios cabellos y ojos rojizos. Un atractivo ángel de la muerte acercándose a mí con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
Olfatea el aire sin atender a mi llanto; conocedor de mi miedo, camina lento, muy lento.
Con su mirada me recorre de pies a cabeza y por un instante veo duda y preocupación en su mirada. La determinación regresa rápidamente y sin pensarlo dos veces, toma impulso y salta sobre mí...
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Otra vez el mismo sueño. Hacía un mes que veía mi muerte acercarse y no comprendía la razón. No era capaz de reconocer ese bosque ni determinar la fecha... Había tiempo aún, lo sabía.
Danlin y Nana, mis mejores amigas, intentaban consolarme.
Sabíamos bien que mientras sólo fueran sueños, hasta que las visiones no me llegaran estando despierta, había tiempo para encontrar la solución.
Las tres éramos pupilas en un instituto especial... Allí, junto con otros adolescentes de distintas partes del mundo, aprendíamos a controlar nuestros poderes.
Danlin poseía un sub que la convertía en una suerte el increíble Hulk en versión real. Cuando el sub despertaba, nada podía detenerla. Era letal en el más amplio significado de la palabra.
Nana, por su lado, era capaz de crear fuego entre sus manos y podía utilizarlo como mejor le viniera en gana.
Mi don de ver el futuro era pequeño junto a los poderes de mis amigas.
Los últimos 5 años de internado habían servido para desarrollar nuestras capacidades el máximo, dominandolas de manera que no saliera ningún inocente herido y respondieran a nuestros propósitos lo mejor posible.
Pero aún con todo, mi situación no mostraba ninguna ventaja. Sabía que me matarían, genial, pero no sabía dónde ni quién y eso no podía detenerlo, aún con todas las promesas de mis amigas.
-¿Tuviste el mismo sueño otra vez?- preguntó Danlin mientras íbamos de camino al campo de atletismo.
-Ajá- reliqué restandole importancia- Pero hablemos luego, ahora debemos hacer las 10 vueltas que el entrenador pidió.
Mi amiga sonrió a medias, sabiendo que me escapaba por la tangente simplemente porque no quería que el pánico me dominara.
Comenzamos a correr.
Una, dos, tres vueltas... Al comienzo de la cuarta, lo sentí. Un golpe en el pecho fuerte y directo, como si un gorilla gigante hubiera descargado su puño sobre mí.
El tiempo dejó de correr, la vida misma a mi alrededor se detuvo. Sólo estaba yo y lo que veía en mis pensamientos...
El bosque, el ángel asesino y mi cuerpo destrozado entre sus manos.
Un sacudon violento envolvió mi cuerpo. Y luego otro y otro más...
-¡VAMOS, REACCIONA!- me gritaba el entrenador mientras mis compañeros observaban- ¡MALDITA SEA, REACCIONA!.
Un impulso más y el aire entró nuevamente en mis pulmones, el tiempo volvió a contabilizar y la vida regresó de golpe.
Danlin y Nana miraban asustadas.
-Ya es seguro...- susurré con las pocas fuerzas que me quedaban.
Mi amigas se miraron la una a la otra. Ya no había alternativa, debíamos hacer algo, mi vida dependía de las nuevas decisiones. Un paso en falso y caería...
2 comentarios:
Fascinante mi niña buen cominezo sigue asi.BESOS..
Genial!
Ese golpe ha dado comienzo de todo!!!
Impaciente por saber mas.
Espero que subas pronto.
Se buena chica, jeje
Danlin
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